Quienes somos / Ideario

Entendemos la incorporación social como un proceso que supone un cambio, que implica tanto a la vida de la persona en situación de marginación o desventaja social, como al colectivo de personas que conforman el grupo social del que la persona ha quedado al margen, y sobre todo a la relación que se establece entre ambas partes.

Con esta perspectiva, concebimos la incorporación desde dos variables fundamentales:

  • Autonomía Personal: entendida como la posibilidad de la persona para decidir sobre sí misma. Pensamos que para ello tiene que tener recursos y habilidades que le posibiliten un balance de experiencias y prácticas vitales diarias mínimamente satisfactorio, que le conduzca a un nivel razonable de aprecio y confianza en sí misma.
  • Participación Social: que supone participar de pleno derecho en cualquier ámbito social y sobre todo, desde nuestro planteamiento, disponer de una cierta cantidad de relaciones sociales en distintos escenarios que le hagan llegar a sentirse parte de la comunidad, y de un conocimiento y aceptación de normas y usos culturales básicos de la comunidad en la que se incorpora.

Desde este punto de vista nuestras actuaciones tratan de incidir a los dos niveles:

  1. Trabajando en los aspectos personales, pero sin olvidar la importancia del entorno ni caer en la tentación de convertir a la víctima en culpable (como si todo se arreglase modificando los aspectos personales).
  2. Interviniendo en la comunidad para tratar de modificar las situaciones sociales que afectan al proceso personal de inserción, pero sin olvidar que, hasta que consigamos ese cambio, hay que ofrecer a la persona herramientas que le permitan mejorar su situación en el corto/medio plazo.

Nuestra intervención es por tanto una composición de las dos conceptualizaciones que plantea Guy Cauquil. Plantea que dependiendo del enfoque que demos a la intervención podemos tener dos modelos: el modelo de la inserción y el de la lucha contra la exclusión, cuyos elementos significativos se reflejan a continuación:

MODELO INSERCIÓN LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN
Objeto de la intervención PERSONAS CON PROBLEMAS.
El elemento común es el ESTIGMA: la minusvalía o el estatus (ex-drogodependiente, ex-preso, etc…).
ENTORNOS, BARRIOS, CIUDADES con problemas:
Lo característico es la situación económica y el grupo social.
Identidad de las personas EN FUNCION DEL ESTIGMA:
Etiquetación Social.
Imagen social negativa.
EN FUNCION DEL TERRITORIO: Identidad compartida como grupo.
Objetivo La norma: LA NORMALIZACIÓN. El Poder: Retomar el poder.
Valor EL TRABAJO LA SOLIDARIDAD.
La relación entre las diferentes personas.
Lógicas utilizadas La INSERCIÓN AL TRABAJO, fundamentalmente al trabajo por cuenta ajena. CREACIÓN DE RIQUEZA, de actividad económica.

Desde esta lógica nuestra intervención alterna entre el modelo de “Inserción” y el de “lucha contra la exclusión” dependiendo de las posibilidades, oportunidades e idoneidad de la actuación para el fin que se pretende conseguir:

  • Trabajamos con la lógica de la INSERCIÓN cuando intervenimos con la finalidad de aumentar el nivel de competencias personales y profesionales, donde lo que buscamos es la normalización a través de la incorporación al mercado de trabajo.
  • Intervenimos desde la lógica de LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN cuando desarrollamos planes que pretenden algún tipo de impacto social: Red Conecta, Empresas de Inserción (creación de riqueza, solidaridad), participación en redes (ALDAURI, EAPN, Asociaciones vecinales, etc), etc.

Es desde estos planteamientos de donde se despliegan los objetivos generales de la intervención que realizamos:

  1. Movilizar a las personas que se encuentran con dificultades de incorporación social, y especialmente en su acceso al mercado de trabajo:
    • Realizar una adecuada recepción de cada demanda que llegue a nuestro servicio, planteando los planes de inserción más convenientes a cada caso, en coordinación con los diferentes servicios y agentes sociales.
    • Informar: disponer y proporcionar una correcta información continuamente actualizada sobre todo tipo de recursos sociales, ayudas, etc…
    • Orientar y motivar: Apoyar a la persona para que consiga establecer su propio proceso potenciando la movilización de sus propios recursos personales.
    • Formar: posibilitar la capacitación personal y profesional necesaria para facilitar la incorporación, tanto a grupos de referencia concretos como al mercado laboral, tratando de canalizar la demanda hacia los recursos formativos existentes en la red comunitaria, o en su defecto, organizando las acciones pertinentes necesarias en función de la demanda.
    • Facilitar el contacto y/o la entrada en el mundo laboral de las personas que acceden a SARTU.
  2. Intervenir en nuestro entorno para implicar a la sociedad con el fin de conseguir una conciencia social integradora.
    • Contribuir a mejorar los dispositivos de intervención en relación a nuestra misión.
    • Denunciar aquellas situaciones que generen la exclusión de personas o grupos de los ámbitos comunitarios.
    • Elaborar y gestionar proyectos que, haciendo referencia a territorios concretos, inscribiéndose en ellos, e implicando a la comunidad en la que se actúa, posibiliten la integración social de estas personas.
    • Participar en todos aquellos ámbitos donde poder exponer los planteamientos e ideas que están en la base de nuestro trabajo.
    • Contribuir a visibilizar situaciones de exclusión: diagnosticando necesidades, estudiando realidades.

En todo caso, en el desarrollo de las actividades que ponemos en funcionamiento, asumimos los siguientes PRINCIPIOS BÁSICOS (*):

  • Ninguna actuación para abordar el problema debe ser segregante, es decir, no debe añadir una segregación específica a la que ya tiene la persona.
  • La actuación no debe ser total y exclusivamente dirigida al colectivo que padece la dificultad. La intervención “sólo, para y entre” las personas que han sido catalogadas por una dificultad, genera siempre, junto a los posibles efectos positivos, consolidación de la auto-identificación con el problema, consolidación y contagio de conductas, segregación, etc…
  • Cualquier proyecto o programa de intervención debe estar circunscrito a un territorio. No se trata de incorporar a la sociedad en abstracto, sino de hacer que la persona se sienta, al menos parcialmente, miembro de algún grupo social, de alguna pequeña comunidad.
  • Las intervenciones de socialización deben plantearse siempre como comunitarias, es decir, proponiéndose la participación activa de la comunidad en la que se actúa.

(*) según formulación de J.FUNES