Que hacemos / Formación para el empleo

Consideramos que la formación juega un papel muy importante en el proceso de incorporación social y laboral porque ayuda a activar una serie de elementos fundamentales para adquirir nuevas habilidades tanto de tipo personal como profesional. Entendemos que ha de ser una formación de carácter integral y debe servir para eliminar diferencias y poner en situación de igualdad de oportunidades incluso a las personas que se encuentran en situaciones más desfavorecidas.

En Sartu trabajamos desde la filosofía del Aprendizaje Permanente, desde la que contemplamos los procesos formativos como actividades disponibles de forma estable en el tiempo, que parten de las necesidades y potencialidades de las personas a las que dirigimos nuestra actuación. En ese sentido, a la vez que servimos como recurso a Servicios Sociales, Sociosanitarios y movimiento asociativo para desarrollar coordinadamente itinerarios propuestos desde su campo de abordaje profesional, ponemos a disposición de las personas toda una gama de acciones formativas flexibles, accesibles y adaptadas, también y sobre todo, a quienes viven en situaciones de desventaja social.

El objetivo perseguido con este tipo de actividades es incrementar el número y nivel de competencias personales y técnicas, expresadas como capacidades, habilidades, saberes, conocimientos, actitudes y aptitudes, que las personas despliegan en sus actividades de aprendizaje y profesionales. Suponen lo que se espera de las personas en un campo ocupacional y/o sociopersonal  concreto, sometido a cambios tecnológicos y organizativos permanentes. Esa adquisición de competencias implica aprendizaje, entendido como el proceso progresivo mediante el cual las personas interiorizamos, adquirimos y utilizamos información, capacidades y conocimientos.

Las acciones formativas tienen capacidad para satisfacer diversos intereses: desde el aprendizaje técnico de diferentes oficios que incrementan su empleabilidad, (Formación Profesional Ocupacional), hasta acciones que priorizan la mejora de competencias sociales y personales y trabajan habilidades prelaborales, (Formación Sociopersonal), o el aprendizaje de otras cuestiones transversales como son el conocimiento y aplicación de las tecnologías, la prevención de riesgos laborales, la sensibilización medioambiental, la información sociolaboral o la alfabetización técnica en oficios.

Las acciones formativas, en algunos casos, combinan la experiencia de trabajo real, bien mediante programas donde se contrata al alumnado durante fases donde se combina la formación y el empleo, bien mediante la realización de un periodo de prácticas en empresas del sector al que se ha dedicado la formación.

Desde esta perspectiva, consideramos la Formación como toda actividad de aprendizaje útil, realizada de manera continua, con objeto de mejorar las cualificaciones, los conocimientos y las capacidades de las personas. De esta forma, los objetivos últimos de la formación, son por un lado, la participación activa de la ciudadanía en nuestra sociedad y por otro lado, la empleabilidad.

Desde nuestro punto de vista, para que ese aprendizaje pueda potenciarse, ponerse en acción y motivar a aprender en el futuro y a lo largo de la vida a quienes se impliquen en los procesos, es necesario tener en cuenta los siguientes mensajes clave:

  • Se debe garantizar el acceso universal y permanente a la formación, con objeto de obtener y renovar las cualificaciones requeridas para participar de forma continua en la sociedad del conocimiento. En definitiva, debe haber unas cualificaciones básicas para toda la sociedad.
  • Hay que desarrollar métodos y contextos eficaces de enseñanza y formación. Pero los sistemas didácticos deben centrarse en la propia persona, en su potencial de formación, en sus intereses y vivencias previas.
  • Es necesario ofrecer oportunidades de aprendizaje permanente tan próximos a las personas como sea necesario, en sus propias comunidades, en el hogar, y para ello, se debe facilitar la instalación y utilización de las nuevas tecnologías en las casas de todos/as, sin exclusión, y/o en los entornos más cercanos, con servicios de transporte, guardería y asistencia social en los casos que lo requiera.
  • Es importante valorar el aprendizaje no formal, en el que se aprende mediante formaciones complementarias a la reglada, sin titulaciones oficiales, y valorar el aprendizaje informal, desde el que se aprende por la propia experiencia de la vida, sin organización expresa, solo por las propias actividades que se realizan diariamente.

Desde esta óptica, resaltar que desde SARTU perseguimos la homologación y reconocimiento de competencias adquiridas en estos ámbitos no formales e informales, desde los cuales, y fundamentalmente centrados en dos tipologías de personas que vivencian situaciones de desventaja social, como son las mujeres que han trabajado como cuidadoras de personas dependientes y empleadas de hogar sin contratos y las personas inmigrantes, que vienen de sus países con un bagaje profesional importante, pero no demostrable con titulación oficial.

Desde Sartu se trabaja la posibilidad de que dichos títulos se homologuen desde el Dispositivo de Reconocimiento de Competencias, con el que nos coordinamos para que tanto mujeres como personas inmigrantes, puedan demostrar sus conocimientos, capacidades y competencias en profesiones que dominan, a pesar de no tener experiencia demostrable contractualmente ni titulación oficial alguna.

Se debe invertir, por tanto, en recursos humanos para dar prioridad al capital más importante del que dispone la Comunidad, sus ciudadanos y ciudadanas. Hay que buscar fórmulas que permitan el aprendizaje continuo y permanente a nivel individual, desde las características, necesidades y puntos de partida de cada persona.

Es fundamental que todas las personas puedan acceder fácilmente a información, orientación y asesoramiento de calidad acerca de las oportunidades de aprendizaje de que se dispone en cada comunidad. La orientación educativa, formativa, personal y laboral, debe ser un recurso continuamente accesible para todas las personas sin exclusión, y principalmente a los colectivos más desfavorecidos.